Ayer se recordaba a esta gran santa. Una más de la familia capuchina con la que tiene tanto que ver nuestra familia nazarena. El Padre Pío y ella son especiales protectores de la que Dios nos puso como instrumento para conocer su Voluntad.
"Nuestro" Monte es lugar de Cruz, de Sangre, de Pasión y de Gloria, como fue la vida de estos singulares santos. Que sigamos la ruta que ellos nos trazaron, obedientes a los mensajes con que el Cielo nos guía hacia esa gloria que ellos gozan, y podamos ayudar a muchos otros como ellos hicieron.
Shalom.
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