Somos depositarios de tesoros de ciencia y de piedad. Familia reparadora que conserva conocimientos y prácticas que el Señor dio a su Iglesia, como ese cordón que ciñe la cintura de Jesús.
Ayer volvimos a tener la experiencia de la intercesión por los recién fallecidos, y la maravillosa respuesta de la infinita misericordia del Señor. Con ese motivo me enteré de que el hecho de la permanencia del alma, y por tanto de la posibilidad de su salvación, en la hora y media siguiente al fallecimiento, que yo creía que era un conocimiento especial que se nos había dado a nosotros, ya le había sido enseñado a don José Ramón en el seminario, por un profesor de moral.
El valor del más mínimo acto de amor, sobre todo de la fe de un niño, es algo que muchos conocen, aunque no todos nos comportamos siempre teniéndolo en cuenta. Ayer Isabel de Jesús nos pudo mostrar la realidad del gesto de un niño: la pequeña margarita campestre que él puso en la mano de la Madre que nos hablaba en su instrumento, y que Ella besó con muestras evidentes de alegría, resultaba en el éxtasis una enorme flor...
Muchas cosas nos dijo en su mensaje. Pero no es la menor la confirmación del hecho, que no todos perciben con la misma claridad, de que el demonio está azotando al mundo con la terrible crueldad y eficacia de quien es el verdadero amo de la situación. Así que es de la mayor necesidad y urgencia el aumento de ayunos, oraciones y demás actos de reparación, con el objeto de que el Señor abrevie estos tiempos calamitosos y conceda la conversión y salvación de tantísimos pecadores que se arriesgan a incurrir en la condenación eterna.
Shalom.
precioso mensaje.
ResponderEliminarGracias una vez más