jueves, 7 de mayo de 2015

Dios quiere que alguien le pida para poder intervenir y librar del infierno a las almas.




Lo que veíamos ayer es algo de lo que tenemos varias experiencias los nazarenos. Isabel de la Cruz ha sentido recientemente el grito de un alma que se sabía condenada, y su oración consiguió librarla. En esa misma piedra de la foto supo, hace dos años, de otra alma que se acababa de encontrar ante Dios con el juicio de su vaciedad; sintió que estaba condenada. En esa ocasión fue el Rosario que los nazarenos presentes aplicaron por ella (familiajesusnazareno.com, 21/04/2013, pag. 14-16) lo que la libró de las penas eternas del infierno, como decimos instruidos por Aquella cuya novena estamos celebrando.

Demos infinitas gracias, y obedezcamos a tan buena Madre, y al Dios infinitamente justo y misericordioso. Justo que pagó por nuestras culpas; misericordioso que asocia nuestras pobres oraciones, de unas "nadas", a sus méritos para que su salvación alcance a tantos pobres hijos suyos.

Shalom!

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