Extraordinaria subida (como todas, por otra parte) en la que Isabel de Jesús subió descalza por primera vez desde hace algunos años. Pudo maravillarse, una vez más, de los detalles del Señor en este su monte de sanación, de amor, de misericordia.
A ver si podemos ver pronto los detalles en el lugar de costumbre.
Shalom!
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