Le debo al Montsacro, entre otras muchas cosas, el traje talar. No fue el primer día. Pero si a los pocos meses. Ayer, día de la beata Teresa de Calcuta, gracias a la sotana, una buena señora se enteró de la verdad acerca de la comunión en la mano. Yo paseaba ante la oficina, atento al teléfono y leyendo, aprovechando el buen tiempo; esa señora se paró, se me quedó mirando, pidió perdón por interrumpirme y me hizo la consulta. Resulta que hace muchos años, en un santuario un sacerdote le dijo que pusiera la mano... y, mandada por un sacerdote, así lo estuvo haciendo desde entonces. Hablamos de muchas cosas, pero ya sabe lo que pasa, lo que pasó y lo que opinaba la beata cuya fiesta celebrábamos ese mismo día.
Si alguien tiene curiosidad por algún detalle puedo contestar.
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