viernes, 20 de septiembre de 2013

San Mateo


Mañana, si Dios quiere, desde la Casa Madre, algunos nazarenos volveremos a adorar la Preciosísima Sangre del Maestro y Redentor que nos acompaña en esta bella imagen. Así lucía al regreso de la Catedral el día que comenzó el jubileo que finaliza en la octava de la Exaltación de la Santa Cruz. Alguien me preguntaba ese día la razón de la Fiesta. No supe contestarle. He podido ver que corresponde con la reparación que se hizo cuando se pudo arrebatar del blasfemo cautiverio a que la sometió Cosroes.

San Mateo, narrador de tantos detalles de la Pasión, recibe, de forma inesperada, una preciosa recompensa, al coincidir su fiesta con esta octava.

Deseamos adorar esa Sangre y ese Sudario que la porta viva, como nos informaba el sábado pasado la Madre en el Monte que fue santificado e impregnado por su estancia.

Shalom. 

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