jueves, 9 de mayo de 2013

Ascensión




Nos han robado dos Jueves que relucen más que el sol. Pero no en todas partes. Algunos de nosotros lo hemos podido comprobar, como cuando lo celebramos en Roma.

Esperando tiempos mejores ("tempora bona veniant...") nos unimos a los que lo celebran en su día y exultamos de alegría por la exaltación del Hijo del Hombre, nuestra Cabeza, junto con nuestra Madre Santísima.

Esa foto, no reciente, quiere recordar la presencia familiar entre nosotros de la "Omnipotencia suplicante". Está con nosotros. Como su Hijo, que marchó pero está. Dejémonos inundar de alegría como los Apóstoles. Que podamos gozarla eternamente con ellos en el Cielo.

¡Shalom!

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