"La esencia de la santidad está en hacer la voluntad de Dios y en servirle con santa alegría"
Así lo entendió este pequeño gran santo que siguió el programa salesiano: "combatir las propias pasiones... conservar la paz y la alegría de espíritu... sobrellevar con paciencia las molestias del prójimo... cumplir el propio deber y trabajar por la salvación de las almas, especialmente entre los propios compañeros y en el ambiente en que se vive".
Que nuestra Madre y Señora de la Gracia, del Amor y la Esperanza nos conceda imitarle.
¡Shalom!
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