Ayer no tuve tiempo para escribir nada; tuve la sorpresa de recibir la transcripción del mensaje, tan esperado, de la subida al Monte del mes pasado; así que el tiempo disponible se lo llevó la revisión y la búsqueda de citas bíblicas.
Por la noche, la vigilia del primer sábado (del domingo, en realidad) en la capilla de la casa de la Sagrada Familia, donde tomé esta foto hace algunos meses.
Hacer compañía, y dejarse acompañar, unas horas de la noche, como a Él tanto le gusta, por el Amor de los amores, junto con la Madre y toda la Corte celestial.
Que sus bendiciones nos alcancen a todos.
Espero que no tarden en aparecer, en la página que enlacé varias veces, esos mensajes de abril, y podáis disfrutar como yo de ese prodigioso día 21.
¡Shalom!
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