En este enlace podemos encontrar los mensajes que el Cielo ha querido darnos a través de su instrumento Isabel de Jesús. Muchos de ellos en este monte santo donde miles de personas dieron culto al Altísimo como pudieron y supieron, y cuyo destino cambió de manera decisiva desde la visita y estancia de santo Toribio.
Espero que pronto podamos leer las maravillas ocurridas en la subida de este mes. El día de ayer fue verdaderamente extraordinario. Entre otras cosas un regalo muy especial de la Misericordia: La asistencia al combate, con resultado de salvación, de un alma recién llamada a su juicio particular.
¡Bendito sea Dios por su infinita bondad y misericordia para con nosotros!
¡Shalom!
Comienzo de la subida desde el aparcamiento de los Llanos.
Ya en la portilla:
Ingresando en el recinto:
Ya se ve la torre. ¡El grupo está ahí todavía!
Ha habido una larguísima charla de Isabel de Jesús y se acerca la hora de la Misericordia.
Ya la rezo con ellos. Ha habido unas escenas conmovedoras protagonizadas por los niños que dirigieron el rezo.
Después de comer empezamos la ascensión propiamente dicha.
Esta es la piedra que marca la primera estación del viacrucis que es lo que se reza normalmente en las subidas, salvo en tiempo pascual:
Subiendo podemos ver, a la izquierda de la torre el tejo incrustado entre las rocas, donde nos espera el Señor. Ayer no estaba previsto llegar tan arriba. Pero en medio del encuadre está la piedra que marca la segunda estación. Aunque no se percibe en la foto del móvil, también ella tiene su inscripción y corazón.
Tercera estación:
Ídem y piedra de la Madre. En el camino, al lado de la tercera, se suele besar la cruz-bordón en memoria de la primera caída. Han sido abundantísimos los éxtasis aquí.
La piedra de la Madre. En lo alto, sobre la cruz, el tejo.
Vista desde la tercera:
Después de saludar a la Madre y besar la piedra luego de una breve plegaria empieza a sentirse adentrada y tiene un hermoso éxtasis que, como dije, será muy interesante meditar cuando haya sido transcrito.
El Señor nos hizo saber, hace ya tiempo, que es muy importante encomendar fervorosamente a los recién fallecidos, porque en el espacio de cerca de dos horas desde la muerte hay un tiempo de combate en el que, en muchos casos, el alma escoge su destino eterno. Un hermano, que en el rosario de la misericordia había solicitado la oración para un conocido que estaba muy grave, nos comunicó al final del éxtasis que éste había fallecido. Isabel se recogió en la piedra, cuando íbamos a emprender el regreso y sintió a la Madre decir:
- "Su vida fue un cúmulo de vanidades".
En vista de eso, preguntaba el hermano si se habría salvado. Ella dijo que no lo sabía, pero que no le daba muy buena impresión.
Acordándonos de lo dicho más arriba, y estando dentro de ese período, porque no hacía ni media hora del fallecimiento, empezamos la bajada rezando por él el santo Rosario. Llegando a la columna no habíamos terminado ni el tercer misterio, así que continuamos el rezo allí.
Al acabar, Isabel, toda emocionada, nos informa de que Jesús nos comunica que ha querido darnos una prueba más de su gracia y su misericordia, y, para que conozcamos el valor de la oración unida, a pesar de que el fervor fue muy desigual entre unos y otros, había dado el don del arrepentimiento a esa alma y se había salvado, aunque le espera una larga purificación.
No respondo de la exactitud de los términos, pero esto es lo que he retenido de las explicaciones.
Quiero hacer notar que Isabel no sintió el impulso de hacer el vialucis previsto. Estaba más bien proclive a tener en la tercera una charla y un rato de compartir y preguntas. Tengo la impresión de que el Señor y la Madre la guiaron para que pudiéramos tener una preciosa catequesis de la Madre sobre la lucha ascética, los sacerdotes, la necesidad de guardar los dogmas - citó, por este orden, infierno, purgatorio y cielo -, el amor, el perdón...
Y finalmente esta experiencia única - es la primera vez que ocurre - de la salvación de un alma, que estaba en verdadero peligro, por la oración del grupo.
Habría muchas más cosas que comentar pero lo dejaremos así por hoy.
¡Shalom!
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