jueves, 25 de abril de 2013

San Marcos

                                                     


Santo Toribio fue sucesor de los Apóstoles. El Señor lo escogió para salvar preciosas reliquias que estaban en peligro por la invasión mahometana de Tierra Santa.

El Montsacro fue el lugar privilegiado para conservar ese precioso tesoro.

Vinculada de forma especial a este monte está nuestra Familia Nazarena que, si se caracteriza por algo, es precisamente por conservar aspectos de la Tradición que están en peligro.

Hoy, gracias a Dios, se puede encontrar en algunos lugares la verdad que ha pasado a ser casi desconocida: que el de San Marcos no es el primer evangelio.

La Tradición sabe que  el de San Mateo es el primero.

Pero el de San Marcos es el más corto, el más sencillo, el más fácil de aprender de memoria. Digo esto porque hace años estuve con un grupo que estaba haciendo eso: con una musiquilla y una técnica de repeticiones estaba memorizando     
el evangelio según San Marcos. Yo tuve la oportunidad de intentarlo algunos días, cuando estaban precisamente en el último capítulo. No se me quedo el texto, pero sí, gravado a fuego, el reproche que les hizo a los Apóstoles por no haber creído a las mujeres que les habían dicho que vivía.

No voy a compartir todo lo que me suscita eso de no hacer caso a las mujeres, pero sí que no vayamos a merecer el mismo reproche nosotros por algo parecido...

¡Shalom!

No hay comentarios:

Publicar un comentario