Como casi siempre en los primeros tiempos, la subida penitencial al Montsacro no terminó el primer día de la semana -el tercer domingo del mes- sino el segundo: el Señor se las arregló para que recibiéramos el nuevo día con cantos.
Como os decía antes, es una maravilla el mensaje que Él y la Madre nos dirigieron en la III estación, donde solemos despedir las peregrinaciones.
Ahora quiero resaltar el hecho de que debemos tener claro que, realmente, a medianoche comienza el nuevo día, y si tenemos ocasión es el buen momento de consagrarlo a Quien
nos lo regala.
Nada más por hoy.
Shalom.
No hay comentarios:
Publicar un comentario