Así de bello lucía el altar de la Casa Madre de los nazarenos el día del Sagrado Corazón de Jesús, según las fotos que me pasó un alma caritativa.
Como cada viernes los nazarenos de Gijón, y alguno que pudo unirse, pasaron buena parte del día disfrutando de la compañía de Jesús en la custodia, desagraviando, intercediendo...
Bendito sea Dios por todo lo que nos regala, y en especial por permitirnos acompañarlo de forma especial en estas ocasiones en que la Santa Madre Iglesia nos abre los tesoros de la infinita misericordia.
Shalom.
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